TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A UNA AGENDA DE CAMBIO

Sobre el proceso electoral y el contexto político de los últimos meses

Con el acto de disolución del Congreso(1), del 30 de septiembre del 2019, se convocó además a elecciones para elegir a uno nuevo el 26 de enero del 2020, con lo que inició un periodo de campaña que solo se activó un par de semanas previas al proceso electoral. 

Mientras se venía desarrollando una campaña caracterizada por la falta de interés de los electores en el proceso, las expectativas sobre un mejor parlamento disminuyeron de manera importante. Según dos estudios realizados por Datum, en  octubre del 2019 y enero del 2020, la expectativa de que el nuevo congreso tenga mejor nivel que el anterior disminuyó en 27% (de 55% a 28%) en los citados meses, mientras que los que consideraron que tendrá el mismo nivel alcanzaron el 48% (de un 26% en el mes de octubre) (2). 

    Fuente: Datum (2019)

Generan preocupación estos resultados, en la medida que el Congreso, justo antes de ser disuelto, alcanzó uno de sus porcentajes más bajos de popularidad de los últimos años y, además, dado que se constituye, entre los países latinoamericanos, como el menos valorado como institución(3). De otro lado, para explicar estos cambios, podría suponerse que la población conoció las bondades del interregno, en el que se plantearon medidas “urgentes” mediante decretos de urgencia para dar respuesta a diferentes problemas, algunos de ellos fueron surgiendo en el día a día. 

Esta baja expectativa en que el nuevo Parlamento sea mejor que el anterior y una percepción de crecimiento de la expectativa sobre la capacidad política del gobierno (pese a las debilidades de la gestión) mantuvieron la aprobación presidencial por sobre la media. Según cifras de Ipsos Apoyo (4), luego de registrar una tendencia a la baja en la aprobación presidencial (de 79% en octubre 2019 a 56% en el mes de diciembre 2019), esta volvió a incrementarse en el mes de enero, hasta alcanzar un 58%. Durante estos meses la gestión presidencial perdió a tres ministros como resultado de denuncias y otras situaciones que ponían en cuestionamiento la imagen “anticorrupción” que buscaba representar la gestión hasta antes del 30 de septiembre.

INFOGRAFÍA

Aprobación y desaprobación del Presidente de la República

Fuente: Ipsos Apoyo (2020). Publicado por El Comercio.

El análisis de las preferencias políticas de un país no está completo sin agregar algunos datos sobre su desafección.

Desafección política 

Un primer dato que puede indicar que existe una lejanía entre la población y la clase política vigente, es el que señala el Barómetro de las Américas: al 2019, solo 1 de cada 10 peruanos simpatizan con algún partido político. Esta cifra ha alcanzado su tasa más baja (11%) en el 2019, la cual es el resultado de una tendencia negativa que viene registrándose desde el 2006 (30%). Asimismo, con relación al interés en la política de los peruanos, se ha calculado que al 2019, 3 de cada 10 peruanos está algo o muy interesado en política (29%), lo que lo ubica en el puesto 13 de 18 países latinoamericanos evaluados sobre este tema. Para tener una idea de la comparación, los países que cuentan con una población medianamente interesada en la política y sus cifras son Uruguay (47%), Argentina (44%) y Costa Rica (43%), según la misma fuente.

Fuente: Barómetro de las Américas (2019).

Otra arista del problema de la desafección política, son sus posibles consecuencias en la confianza en las elecciones. Según la misma fuente, existe en los últimos años un notorio descenso en este indicador, que ha alcanzado un 33% en el año 2019 (que desconfía de los escrutinios electorales). De otro lado, un dato de mayor relevancia, sería el cómo se ha materializado todo este descontento. El resultado sería el crecimiento del ausentismo en los últimos procesos electorales. Mientras que en el referéndum del 2018 se registró un ausentismo del 28% del total de electores hábiles (5), en los resultados obtenidos el último 26 de enero último, el ausentismo alcanzó el 24.4%, a diferencia de porcentajes anteriores donde el máximo pico de ausentismo alcanzó el 20%.

Fuente: Barómetro de las Américas (2019).

Podemos decir, por lo  expuesto, que el Perú es un país en el cual las instituciones de la democracia vienen pasando por una etapa difícil. Los procesos complejos de conflicto político entre poderes del Estado, que se fueron dando en el último año, no habrían hecho más que afectar la legitimidad de instituciones necesarias de la democracia. El cierre del Congreso habría sido solo un cisma de un proceso que ya venía desarrollándose y que, cabe precisar, ha recibido una inyección de iniciativas y reformas que, de aplicarse en el proceso electoral del 2021, deberán reflejar algún cambio positivo en estos indicadores o, en su defecto, sería oportunidad de poner a prueba la idoneidad de las reformas propuestas. 

Sobre la campaña

Es así que la campaña electoral se desarrolló en el contexto descrito, donde los peruanos han reafirmado su creciente rechazo y/o desconfianza hacia algunas instituciones, tales como el Parlamento, las elecciones y los partidos políticos. Con una fragmentada oferta electoral para el congreso 2020-2021 se realizó una campaña que, como se ha venido mencionando, estuvo caracterizada por ser corta, por contar con figuras conocidas que buscaron “jalar” votos, por ser persistente en el tema de lucha contra la corrupción y las reformas políticas, contar con poca expectativa por lo que se pueda hacer en las materias que más afectan al ciudadano (salud, educación, seguridad, otros) y contar con algunas sorpresas (no tan sorpresas) que fueron tomando forma en los últimos días. 

Encuesta IEP  – Diciembre 2019

Encuesta IPSOS – Diciembre 2019

Las encuestas desde un inicio evidenciaron que ningún partido alcanzaría porcentajes considerables que permitan inferir que se tendría un congreso representativo y con dosis saludables de legitimidad. Si se comparan las preferencias electorales hacia los partidos con los resultados electorales del 2016 se observa claramente que los principales partidos de oposición para el periodo 2016-2019 no lograrían alcanzar similares resultados. Se percibía además que el respaldo antes alcanzado por estos partidos, que fueron altamente cuestionados y objeto de controversias políticas y judiciales (FP, APRA, PPK – Contigo, Solidaridad Nacional, otros), se repartirían hacia el resto de la oferta electoral, acompañando también al voto nulo y blanco.

Hacia las últimas semanas, se observó el crecimiento de dos tipos de organizaciones políticas. Aquellas que tienen un símbolo de fácil recordación y que no están vinculadas a la clase política de mayor alcance al poder en los últimos veinte años (Acción Popular, Somos Perú, FREPAP), así como aquellas que poseen figuras que permiten sumar votos en respaldo a la su actividad política: Partido Morado – Alberto de Belaunde, Podemos – Daniel Urresti, Frente Amplio – Arlette Contreras, Juntos por el Nuevo Perú – “Cochero”. 

Al caso de Acción Popular, cabe agregar que su vigencia en este proceso electoral es potenciada por el recuerdo de las victorias obtenidas en las ERM 2018, momento en el cual su aparato político se activa, junto con el de Alianza para el Progreso (APP). Según los análisis de este proceso, estas dos organizaciones fueron las principales ganadoras de dicha elección (6).

De otro lado, el ánimo disruptivo del voto de algunas poblaciones electorales, el claro rechazo a la clase política tradicional, así como el trabajo que se ha venido realizando desde hace varios años por parte del FREPAP (organización que recuperar en los últimos años su inscripción) y los seguidores de Antauro Humala (hoy acogido por la organización política Unión por el Perú) permitieron ver un crecimiento de su intención de voto en las últimas semanas. 

Por su parte, la oferta tradicional de la última izquierda (Frente Amplio y Juntos por el Perú) compitió con algunas propuestas antes mencionadas así como con Perú Libre y Democracia Directa, sin poder diferenciarse con claridad para el votante común. Las preferencias hasta antes del proceso electoral se mostraron en ascenso pero sin superar las cifras alcanzadas en el 2016 (si se suman los porcentajes de votos emitidos y los resultados de las encuestas estos últimos días antes del proceso). El contexto descrito indicaba que existía una oportunidad para las propuestas que enarbola la izquierda peruana, sin embargo, su alta fragmentación política e ideológica no le garantizarían, diríamos, una diferenciación clara que vuelva una de sus organizaciones más atractiva que otras.

En resumen, podríamos decir que los principales factores en la variación de preferencias durante la campaña fueron el partido conocido y no involucrado en actos de corrupción (AP, APP, Somos Perú), la disrupción (UPP y FREPAP) y el culto a la persona (PM – Alberto de Belaunde, PODEMOS – Urresti, otros). Sin embargo, ningún partido habría sido realmente una opción altamente atractiva para los electores, debido a una serie de factores ya descritos. Para demostrar ello, toca ver el siguiente punto: los resultados.

Los resultados

El 26 de enero se llevó a cabo el proceso electoral, trayendo consigo dos sorpresas. Una de ellas es el porcentaje de votos a nivel nacional alcanzado por algunas organizaciones (FREPAP y UPP) y, la segunda, es la transformación de votos en escaños, en el marco de la aplicación de la cifra repartidora, la cual volvió, a pesar del bajo porcentaje de votos (sobre el total de la población electoral) y su ubicación ordinal, a algunas organizaciones en fuerzas políticas importantes (APP FP, UPP).

Cuadro de resultados

          Elaboración propia. Fuente: ONPE (02.02.20) y @fjsistemas

En estos días se ha dicho mucho sobre estos resultados, habiendo explicaciones para todos los gustos, algunas bastante más orientadas a minimizar la racionalidad del elector y otras que explican el fenómeno a través de múltiples factores. En este caso, creo que conviene buscar explicaciones para los aspectos más generales de este.

Entre estos aspectos generales cabe destacar que el ausentismo alcanza el 25% aproximadamente de los electores hábiles y que el partido que mas votos obtuvo, respecto de la población electoral total no supera el 6% de las preferencias y, a pesar de ello, alcanza un porcentaje de 20% aproximadamente de escaños asignados, una vez aplicada la cifra repartidora. El resto de partidos pasa por el mismo fenómeno electoral, unos beneficiándose de este (AP, APP, FREPAP, FP, UPP) y otros no tanto (PM, PODEMOS). Lo real es que hay un 25% de electores que por diferentes razones decidió o no logró acudir a la votación y un 14% aproximadamente que anuló o dejo en blanco su voto. Si se consideran ambas cifras y también el porcentaje de votos validos que no pasaron la valla de representación, se tiene que en este último proceso electoral solo un 41% de peruanos aproximadamente eligió a este congreso. 

Para no redundar más en el análisis de los resultados recogeremos algunos de los textos y trabajos más interesantes que analizan aspectos del proceso y los resultados obtenidos:

“Entre los pesos perdidos y los cambios cosméticos” – 50+1

Fuerza Popular y Frente Amplio pierden respaldo, mientras que Acción Popular lo incrementa y Alianza para el Progreso lo mantiene (7). 

“Alianza para el Progreso: menos votos más curules.” (8)

“Alianza para el Progreso (APP) será la segunda fuerza parlamentaria en el Congreso que acaba de ser elegido y que cuenta con una fragmentada composición de nueve bancadas. Un análisis de los resultados por regiones permite detectar que el partido fundado por César Acuña ha ocupado parte del terreno perdido por Fuerza Popular en el norte y que ha logrado extenderse fuera de su principal bastión electoral.” (Martín Hidalgo, 2020)

Los resultados del 26 de enero (9)

Para Martín Tanaka, quien luego de una semana dedica un breve análisis al proceso electoral, este proceso deja como resultado una muestra de una mayor fragmentación política desde el proceso democrático iniciado en el 2001, mediante la comparación de la suma de porcentajes de votos validos de quienes pasaron la valla: 

“Una manera de ver esta fragmentación es que la suma de los grupos que alcanzaron representación en el 2020 llega apenas a un 68,53% de los votos válidos, cuando ese porcentaje superó el 90% en el 2016 y en el 2011. Unos partidos obtuvieron las votaciones más altas en algunas regiones, pero al no pasar la valla quedaron sin representación: Perú Libre en Junín, Democracia Directa en Cusco, Avanza País en Madre de Dios. En el mismo sentido, tenemos varios candidatos con votaciones preferenciales altas que quedarán fuera: Ciro Castillo, Alberto Beingolea, Beatriz Mejía, Julio Arbizu, Mauricio Mulder, Renzo Reggiardo.” (Tanaka, 2020).

De la composición del nuevo Parlamento y su posible agenda

Más allá de las sorpresas arriba mencionadas, de la desinstitucionalización de nuestro Congreso y las agendas particulares que cada partido busque llevar a cabo, estamos frente a una situación que cabe observar con detenimiento. La consecuencia lógica del cierre del parlamento era que este tenga más díficil su recomposición, especialmente, si se sabía que las reglas de juego a aplicar serían las mismas que en el proceso del 2016. Altamente predecible el nivel de fragmentación y de debilidad institucional. Esto significa que los congresistas elegidos, sin mayor proyección de relección, estarán expuestos (y algunos dispuestos) al trabajo de una agenda de corto plazo tangible para sus intereses personales y no necesariamente políticos o institucionales (cuando se supone que en este espacio de tiempo se tendría que priorizar ello). En ese sentido, podríamos decir que mientras tendremos en discusión diferentes agendas mediáticas (temas de lucha contra la corrupción, inmunidad, leyes severas para atender el problema de la inseguridad ciudadana, entre otros), también nos tocará estar atentos a los temas económicos y a los vinculados a sectores productivos importantes: producción, agrarios, energía y minas, transportes y comunicaciones, educativos (universidades, institutos y colegios privados), entre otros. 

Después de todo lo expuesto. ¿Cuales son las reformas políticas realmente importantes? ¿Cómo mejorar el nivel de representación de los parlamentarios sin deslegitimar la importancia de su función? ¿El resultado final del proceso es uno donde el régimen semipresidencialista que tenemos se consolida y podría aspirar a tener más poder (observar con detenimiento algunas reformas propuestas por la comisión de reforma)? 

Referencias:

(1) Decreto Supremo N° 165-2019-PCM, de fecha 30 de septiembre del 2019.

(2)  Asimismo, un 17% consideró que el congreso será peor que el anterior, de un 7% que consideró esta opción en el mes de octubre.

(3) Según cifras del Barómetro de las Américas, el Perú es el lugar donde menos se valora la institución congresal. Según estas cifras, 6 de cada 10 peruanos justifican el cierre del congreso (marzo 2019).

(4) Ver: https://elcomercio.pe/politica/gobierno/a-una-semana-de-las-elecciones-la-aprobacion-de-martin-vizcarra-sube-dos-puntos-el-comercio-ipsos-ejecutivo-vicente-zeballos-congreso-noticia/?ref=ecr (Consulta realizada el 31 de enero del 2020).

(5) Ver: https://gestion.pe/peru/politica/ausentismo-batio-record-historico-51-millones-de-peruanos-no-votaron-noticia/ (Consulta realizada el 2 de febrero del 2020)

(6) Ver: https://rpp.pe/politica/elecciones/elecciones-2018-app-y-accion-popular-los-partidos-ganadores-de-estas-elecciones-regionales-y-municipales-noticia-1155097 (Consulta realizada el 2 de febrero del 2020).

(7) Ver: https://peru21.pe/politica/congreso-de-2016-a-2020-entre-los-pesos-perdidos-y-los-cambios-cosmeticos-analisis-noticia/ (Consulta realizada el 2 de febrero del 2020)

(8) Ver: https://elcomercio.pe/politica/elecciones/alianza-para-el-progreso-menos-votos-mas-curules-noticia/?ref=ecr (Consulta realizada el 2 de febrero del 2020)

(9) Ver: https://elcomercio.pe/politica/opinion/los-resultados-del-26-de-enero-la-columna-de-martin-tanaka-noticia/?ref=ecr (Consulta realizada el 9 de febrero del 2020).

Published by Carlos

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