Seis meses después

#Opinión #Política #CrisisSanitaria #Emergencia #Vizcarra #Congreso #Estado

Lo que nos dejó el juego político de los últimos años (el de la polarización y el de los mitos de los héroes que nos salvan de la corrupción) puede que no haya sido más que un espejismo de salvación, porque mientras veíamos como se desarrollaba la crisis política, los problemas principales del país seguían siendo desatendidos o atendidos parcialmente, no siendo prioridad de los diferentes actores sociales y políticos del país, que se veían desbordados por sus propias contradicciones, bastante humanas por cierto, que resultaron de años de status quo y de tolerancia complaciente  con las pizcas de poder que les ofrecían.

La crisis que vivimos después de los quinquenios de las grandes olas de conflictos sociales no solo involucra hoy a los políticos, sino también a los principales actores de los movimientos del país por un “dejar pasar”, ya que no han sido capaces de promover agenda pública más allá de convertirse en el eco de lo que dictan las fake news, los tuits, las filtraciones y la chismosería. Quiero decir, en general, que no hay grandes ni ambiciosos proyectos políticos que provengan de la organización social (o que tengan relación estrecha con ella) y que puedan ofrecer al país una alternativa hacia el proceso electoral que se realizará en el primer semestre del próximo año. Nada en el horizonte por el momento.

Tras el cierre del parlamento, la vacancia de un presidente y el desfile de decenas de políticos por las páginas y canales judiciales, queda claro que no se supo en qué más concentrarse o cuales serían las consecuencias institucionales ante cada escenario que habría que atender. Debo suponer que se asumió que se tendría un congreso que sería más fácil de confrontar y diluir (entiéndase la palabra en un sentido amplio y referido a la fuerza de oposición que podría ser disminuida). Sin embargo, pese a sus desaciertos, la medida del congreso actual parece hoy exacta a del Poder Ejecutivo, y no me refiero a la de los equipos técnicos, sino a su forma de hacer política a partir de la expectativa ilusoria de políticas que apuntarían a atender a los más vulnerables, con discursos maniqueos y que menosprecian, en algunos casos, el juicio de los individuos. El accionar de ambos, evidentemente, no esta a la altura de los ciudadanos.

Hoy lo vemos luego de seis meses de conocido el anuncio del “paciente 0” en el marco de la pandemia del coronavirus. El Ejecutivo permanece reactivo, sin un horizonte claro, desconfiado, con un aparato público casi paralizado y mucha (mucha) necesidad. Los problemas (olvidados) a los que nos referíamos en párrafos anteriores, obtuvieron un especial relieve tras el agravamiento e intensificación de la crisis sanitaria, que hoy afecta los cimientos económicos del país, y que requerirá de muchos esfuerzos para obtener la ansiada recuperación. Según cifras del SINADEF, tenemos más de 70 mil personas fallecidas en exceso[1] con respecto de las muertes registradas en periodo similar el año anterior, presuntamente, como consecuencia de la COVID-19 y externalidades vinculadas a ella. Asimismo, si bien existen signos de una recuperación de los niveles previos de producción antes de la pandemia bastante llamativos[2], otras consecuencias continuarán arrastrando costos a la población del país, que todavía no tendrían propuestas de atención suficientes y claras: desempleo, pobreza, deserción escolar y en la educación superior, posibilidad o quiebre de pequeñas empresas, informalidad, ilegalidad e inseguridad, etc.

Es necesario que retomemos la construcción de una agenda, venga de las organizaciones sociales, políticas y la ciudadanía en general, o de los políticos que las trasladan a los espacios de decisión pública para, interactivamente, orientar los esfuerzos a la superación de la crisis sanitaria, con una disminución ostensible de sus impactos, y, en lo posible, delinear el camino hacia el debate de las transformaciones que requieren las instituciones del país a ser priorizadas luego de conocida la magnitud total de esta situación. Se requiere un gran plan que empiece su implementación en los siguientes meses y que esté orientado a salir de la pandemia: un plan integral que involucre a todos los sectores y priorice tanto las necesidades inmediatas como las de transformación de la crisis en oportunidades para reafirmar el rol del Estado, y para hacerlo competente en aquello que le toca dentro del modelo constitucional vigente.

Algunas ideas sobre temas que serán materia de exigencia y debate en las siguientes semanas y meses:

  • Debate sobre la política económica, en torno a la conclusión de la interpelación de la ministra del MEF, “Toni” Alva. Temas vinculados: desempleo, debate de presupuesto, etc.
  • Movimientos en favor de eliminar la obligación de usar mascarillas, la vuelta a clases presenciales y la no obligatoriedad de la vacunación contra la COVID-19. Recientes protestas en Roma, Australia y EEUU.
  • Dióxido de Cloro y nuevas movilizaciones sobre su uso.
  • ONP y propuestas de reformas del sistema de pensiones. Nuevo proyecto sobre AFPs.
  • Deudas e intereses bancarios.
  • Los problemas con empresas y entidades estatales que demoran en pagos producen movilizaciones.
  • Reactivación del sector construcción.
  • JNE – ONPE. Normas electorales en debate en Parlamento. Proyectos pendientes de 2da votación referidos a la reforma política.
  • Situación alimentaria de las poblaciones más vulnerables y aquellas que van ingresando a la pobreza o cuya situación de pobreza se agrava.
  • Medidas de reactivación económica en cuestión.
  • Medidas para evitar la deserción en la educación superior.

Temas que ofrecen oportunidades de transformación:

  • Masificación del acceso a internet y a equipos tecnológicos que permitan su uso.
  • Reforma del sistema de pensiones.
  • Reforma del sistema de salud.
  • Reforma del servicio civil.
  • Promoción del empleo y trabajo remoto.
  • Ciencia y tecnología.
  • Acceso a los servicios del Estado (administrativos, de justicia, entre otros).
  • Alfabetización digital.
  • Educación a distancia.
  • Reformas de los sistemas de transporte urbanos.

Lima, 6 de septiembre del 2020


[1] Pablo Secada En Twitter: “SINADEF Actualizó Sus Datos. Comparto Un Cuadro Con Datos Mensuales 😢 Https://T.Co/MDu8617f7a” / Twitter, n.d. Consultado el 6 de septiembre del 2020.

[2] Instituto Peruano de Economía en Twitter. “ https://t.co/P5DawImnoS?amp=1. Consultado el 6 de septiembre del 2020.

Published by Carlos

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