HACIA LA SEGUNDA Y ÚLTIMA VUELTA

El antifujimorismo es una expresión legítima, quienes han vivido el fujimorato entienden mejor que muchos porque es una muy mala opción reivindicar a AF a través del apoyo a su hija en esta elección. Quienes no lo han hecho de manera consciente pueden también entender que parte de las consecuencias del gobierno de AF las seguimos viviendo ahora.

De otro lado, tenemos un grupo de personas que rechazan las propuestas intervencionistas en la libre iniciativa individual, asociadas a gobiernos denominados “socialistas” en latinoamerica y que rechazan las ideas bandera del terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA, que hoy se ven parcialmente reproducidas en el discurso político de un candidato que, independientemente, de que puedan tener o no una filiación entre sus representantes, termina reivindicandolas. Este otro movimiento anti ha vuelto a la superficie dentro del imaginario de los peruanos.

Estos son los movimientos más grandes que hoy se enfrentan. Y no pretendo invisibilizar con esto al Magisterio o a la expresión del regionalismo y anticentralismo que también esta presente en los grupos que acompañan, principalmente, a un candidato. Es solo que son probablemente los más grandes, y los que, considero, definirían el destino del país en los siguientes 5 años, en el mejor de los casos. Creo que es altamente probable que el modelo prevalecerá, a pesar de que la pandemia se ha esforzado por marcarnos una ruta hacia un cambio radical.

Sin embargo, pienso que las reflexiones relevantes no son ninguna de estas (que probablemente sí lo son para el marketing político). Lo que considero debe preocuparnos de sobremanera es si las propuestas de los candidatos son capaces de enfrentar la tentación del poder, de la anarquía o la del piloto automático; y, en consecuencia, evitarnos repetir 5 años de desgobierno y de crisis permanente, dentro de la ruta de política que decidan elegir.

Yendo a otras reflexiones, el abuso de poder, la corrupción, las grietas del sistema político (que impiden avanzar en un relación más cercana entre Estado y la población), la desafección y otros, son algunas de las que considero las causas de las crisis sociales y permanentes que hemos vivido durante estos últimos años. En mi opinión, no hay evidencia suficiente para acusar a los principales cimientos del sistema económico del país, pinceleados en la CPP de 1993 por los resultados de los últimos cinco años vividos, ni menos por las consecuencias de la pandemia, pese a la tentación de la simplicidad por hacerlo.

Creo que lo comprendemos, pero no sé si lo hacen los candidatos, los cuales, probablemente, ensimismados por la polarización e irracionalidad, se pensarán los “elegidos” por el “pueblo”, sin darse cuenta que este se achica cada vez más, conforme va creciendo la desafección. Como, claramente, se ha evidenciado en la primera vuelta.

¿Qué nos garantiza que ambos candidatos apostarán por la senda de la gobernabilidad y la resolución inmediata de los problemas que más nos aquejan en este momento?

Nada por el momento. Por ahora, tenemos una propuesta que busca mantenerlo todo lo más posible y otra que busca cambiarlo todo (o casi todo). Entonces, considero que si la primera no ofrece cambiarlo todo aunque sea un poquito, para corregir aquello que nos hace morir viviendo y entrando en conflicto permanente con nuestro gobierno, o si el segundo no nos ofrece mantener aunque sea las bases del progreso y la libertad, al menos en su esencia, sin amages ni pretensiones de totalitarismos, podríamos estar frente a opciones VIABLES. Sin embargo, hasta el momento, especialmente, sobre el segundo parecen acabarse las oportunidades de demostrar esa posibilidad.

Cuando votemos debemos pensar en eso. No en la toma de mando de 28 de julio o en quien nos gustaría que sea nuestro/a presidente/a. Debemos pensar en los siguientes 5, 10, 15 y 20 años, en el mejor de los casos. De no cambiar los candidatos, no van a recibir nuestro apoyo y terminaremos votando en blanco o nulo. Así logren negociar apoyos políticos de izquierdas o de derechas en el Congreso, su presidencia estará condenada al fracaso. Y, ante un inminente fracaso, habremos entrado a una nueva crisis, aún indescriptible y dificil de predecir.

Vale recordar aquí que solo en democracia podemos seguir luchando por lo que queremos, de manera equitativa y libre. En opinión de quien escribe la opción de KF ya vuelve mucho más difíciles muchas cosas, pero no puedo negarles, que, según percibo este contexto, en la opción de PC, las aspiraciones para con mi país que tengo, las veo inalcanzables.

18 de abril

Published by Carlos

Mi tiempo libre

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